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Mostrando entradas de noviembre, 2023

Nostalgia

Un poema muerto retumbaba en un eco eterno a través de la habitación. Muerto por inacabado. Muerto por fatuo. Las primeras 3 líneas se repetían incesantemente. Contrario a la naturaleza áurea del mismo, estas no se sumaban entre sí. Solo existían. Su valor radicaba más en esto que en su intención misma. Había un aura melancólica en la presencia de aquel texto, pues esto implicaba que en algún momento aquello había sido real. Esto no alegraba a nadie, esto solo amargaba. La nostalgia es el peor de los sentimientos, contrario a lo que mucha gente quiere pensar. Se ensimisman en el pasado, en la idea de volver a lo que alguna vez fue. No hay sentimiento más peligroso, no hay idea más mortal que la del pasado idóneo. La nostalgia carcome a los vivos con la presencia de los muertos. Muerto el humano, muerto el tiempo, muerto el sentimiento. La nostalgia es la ceniza de cualquier realidad. No cumple ninguna otra función, pues es la memoria la que nos permite avanzar considerando el pasado; l...

Bitácora de un suicidio

Martín fue registrado muerto el 25 de noviembre a la 1:54 de la tarde. Un tiro en la sien le atravesó el cráneo y recorrió otra breve distancia antes de impactar en un poste de luz. Antes de dispararse, consideró que punto sería más efectivo para suicidarse. Un disparo al corazón suele ser más efectivo que un disparo en la cabeza, pues se pueden dañar áreas que controlan funciones vitales, pero no de las que depende seguir vivo. Lo cierto es que Martín no quería quedar discapacitado, o vegetal. Lo mejor en ese caso era un tiro al corazón, pero lo descartó casi inmediatamente por lo incómodo que era sostener el arma en esa posición. Un tiro en la boca, con poca puntería, puede terminar saliendo por la garganta y no causar una muerte inmediata. La única opción era un tiro en la cabeza. En los años 70, la forma efectiva de ejecución eran dos tiros a quemarropa para neutralizar, seguido de un disparo preciso en lo que se conoce como la zona T. Apuntarse un arma a uno mismo en la cara es un...

Epitafio de un odio enterrado

El cuchillo se enterró por completo en el recto femoral. El dolor me hizo pegar un grito horrendo. Aproveché la adrenalina para forcejear la hoja en el muslo, fracturándolo en múltiples secciones. Saque levemente el cuchillo y utilice la parte plana para amarrar la vena y la arteria femoral como si me estuviera embalsamando. Ambas se veían como pitillos plásticos babosos. Extremadamente resistentes para parecer tan frágiles. Gire la angulación del cuchillo y los reventé al mismo tiempo. Una cantidad absurda de líquido carmesí empezó a bombear con fuerza de mi pierna hacia afuera. Unos 2 kilómetros por hora, 6 litros de sangre. No todo iba a salir; a menos de que hubiese algo ejerciendo presión, la sangre se suele quedar atrapada en las articulaciones. Esta además no se comporta como un fluido ideal sino como un fluido real, es decir viscoso. Esta viscosidad no es constante y depende de la velocidad (soliendo comportarse como un fluido no newtoniano, es decir, aumentando su viscosidad e...