Napoleón
La línea recta que salía desde la cadera hasta la espalda de aquella mujer de hombros destapados, me guiaba como una flecha hasta la conclusión más inmediata: su desnudez invisible. Una figura delgada vestida con pantalones holgados y abdomen descubierto levitaba con su aura por el frente mío; ella no lo sabe, pero yo soy su espectador, su público fiel, el líder de su club de fans que se esconde ante las multitudes, pero que vive con su imagen en la intimidad. Es la primera vez que la veo con una blusa corta, a menudo lleva ropa holgada. En mi cabeza siempre existió la duda de su abdomen; como era su cintura, que tan esbelta era. Los jeans que lleva caen hasta sus caderas, y permiten ver una forma geométrica perfecta en su vientre, cuyo ángulo apunta hacia su ombligo y su vértice hacia el medio de sus piernas. Su presencia entera es un algoritmo perfectamente diseñado; un plano cartesiano lleno de coordenadas explícitas cuyo conjunto es una fórmula compleja y enredada que deletre...