Waterloo
Sus pupilas parecían espejos y él seguía sin parpadear. Mi cara se reflejaba perfectamente en sus ojos color café; aún tenía el pelo arreglado, solo se notaba mi sudor. Me veo hermoso a pesar de todo, mi mandíbula se veía más marcada por la hinchazón leve de mis pómulos, y mis ojos rojos junto con mi nariz chorreando sangre me harían irresistible para cualquier degenerado con un mínimo de buen gusto. Sabía lo bien que me veía, pero sorprendentemente eso es lo que menos me importaba; desenfoqué mi vista de mi reflejo y me centre en su cara, estaba totalmente deformada, era incapaz de respirar por la nariz y cada suspiro por su boca iba acompañado de una piscina de sangre que lo hacía ahogarse más. Él sabía que estaba vencido, pero sus ojos seguían mirando con el mismo desdén de hace unas horas; eso me encantaba, así no sentía remordimiento. Retorcí el puñal que le había clavado y lo saque con un jalón de su esternón. La sangre comenzó a brotar con mayor fuerza; le agarré la cara c...